Es un hecho que los diseñadores de moda utilizan influencia de otras culturas y países de todo el mundo para enriquecer sus colecciones. Inspirarse en una cultura muy sensible a la estética y con definiciones propias de la moda, sin duda, puede llegar a tener resultados asombrosos.


Para primavera verano 2017, Salvatore Ferragamo toma como estandarte símbolos que claramente nos trasladan a la cultura nipona: el Origami y los motivos florales que decoran el kimono japonés.

Eiko, por ejemplo, es la plataforma que toma la silueta de la icónica “Rainbow” para fusionarse con un diseño basado en el arte del papel plegado. La parte superior de la plataforma está elaborada con listones de grosgrain elásticos, entrelazados a la perfección y con un tejido hecho a mano, como si realmente el artesano tratará de emular una figura tridimensional a base de papel.



Ferragamo reafirma la estrecha relación entre la moda y el arte de la decoración, si las figuras de papel son elementos decorativos de gran valor artístico, no sería la excepción presentarlos en zapatos y bolsas que transmiten una notable sensación oriental.

Por otra parte, el vestido tradicional de Japón produce cierto arrebato en la anatomía de los zapatos para dama esta temporada, los motivos florales en tonos rojos y azules sobre Denim se hacen presentes para deleitar el gusto sofisticado de mujeres que disfrutan piezas icónicas y atemporales.